Según la CNI (Confederación Nacional de Industrias), la inversión de la industria en innovación y procesos creció un 33,4% entre 2016 y 2019. Al final de este período, se invirtieron R$ 16,9 mil millones, lo que representa el 69% del total invertido por todas las empresas brasileñas.
Este esfuerzo por buscar más tecnología e innovación en las industrias se observa a través de diversas acciones, como la implementación de la cultura de datos. En el área de Investigación y Desarrollo (I&D), esto garantiza que la industria esté al día con las tendencias del mercado y que las soluciones inteligentes se incorporen a la producción.
Es importante destacar que, entre los diferentes sectores de la industria, el que más invierte en I&D es la industria farmacéutica. Según el sitio web Talk Science (2023), ostenta el récord mundial de inversiones, con un total de US$ 138 mil millones. Esta inversión permite la búsqueda de tratamientos más eficientes, el desarrollo de nuevos productos, el descubrimiento de nuevos proveedores de materias primas y la mejora de la biodisponibilidad de los medicamentos.
Sin embargo, la industria farmacéutica no está sola. Otros sectores también están invirtiendo en innovación para mejorar sus productos. Según el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MCTI), en la última década, Brasil invirtió R$ 24,2 mil millones en I&D en el sector de alimentos. Según la revista Exame (2023), en el artículo «R&D y el futuro de la alimentación», los avances positivos en esta área tienen muchos incentivos. La principal motivación es la búsqueda de alternativas para ofrecer los mismos productos de forma sostenible.
Estos esfuerzos se realizan tanto en beneficio de los consumidores como del propio negocio, sin perder de vista la posible escasez futura de materias primas. Además, según el Instituto Uniemp, las principales innovaciones en el mercado se centran en el desarrollo de insumos, biotecnología, bienes de capital y empaques.
Creación y mejora de productos a partir de datos
La cultura de datos es la práctica de incorporar la recopilación y el análisis de datos en la vida diaria de las industrias. Este conjunto de hábitos, cuando se integra en la operación, trae varios beneficios, especialmente en el proceso de toma de decisiones. Con ello, la gestión se realiza de forma estratégica, siempre basada en datos.
Impregna todos los niveles de fabricación, facilitando la comprensión de las normas y teniendo un carácter preventivo. Esta función de prevención se puede utilizar tanto para evitar problemas como para identificar oportunidades de mejora.
Pensando en este último aspecto, de explorar nuevas oportunidades, la cultura de los datos está muy extendida en el área de Investigación y Desarrollo (I&D). En los procesos cotidianos, es posible analizar y gestionar los datos, fomentando la innovación.
Dentro de una industria de celulosa y papel, por ejemplo, el uso de la ciencia de datos permite la precisión en el aire acondicionado del laboratorio. En este tipo de industrias, es crucial que existan salas específicas con temperatura, humedad y otros aspectos intrínsecos a ciertos tipos de experimentos, como la iluminancia. Estos aspectos deben asegurarse en todo momento, no solo durante el experimento, sino también con anticipación, asegurando que el experimento no se corrompa.
Debido a las numerosas variables que deben verificarse, tener un sistema que recopile la información necesaria de varios equipos al mismo tiempo es un facilitador. Además, contar con tecnología que registre el historial de estos datos certifica la calidad y precisión de los estudios.
El ciclo PDCA aplicado en I&D
La metodología PDCA (Planificar – Hacer – Verificar – Actuar) es ampliamente utilizada en Investigación y Desarrollo para optimizar la eficiencia operativa, mejorar los procesos e impulsar la innovación. Se lleva a cabo en cuatro etapas, en las que el análisis de datos juega un papel clave:
- Planificación: En esta etapa se definen los objetivos concretos y medibles a alcanzar. A partir de la recopilación de datos, se identifican qué procesos deben mejorarse y cómo se hará.
- Ejecución (Do): Es la fase de ejecución, donde las acciones se llevan a cabo según el plan. El registro de datos y la formación adecuada de los implicados son esenciales.
- Comprobación: En este paso se evalúan los resultados obtenidos durante la ejecución. El análisis de los datos recopilados permite identificar posibles desviaciones e inconsistencias.
- Actuar: En el último paso, los cesionarios implementan cambios en función de los resultados de la verificación. Si el rendimiento no es satisfactorio, se toman medidas para mejorar el proceso. En los casos positivos, se confirma la efectividad del plan, estandarizando la mejora.
El desarrollo de prototipos también es una parte integral de la rutina en esta área. Esta práctica permite a las industrias probar sus ideas antes de implementarlas a gran escala, utilizando el concepto de Producto Mínimo Viable (MVP). En el proceso de creación del MVP, es necesario definir claramente la propuesta de valor, es decir, entender qué problema propone resolver el producto. Luego, el prototipo se construye utilizando solo los recursos esenciales y luego realiza la prueba e interpreta los resultados. En I&D, este recurso se utiliza para evitar pérdidas en el desarrollo de los proyectos.
Ventajas de la tecnología de datos en la producción industrial
El uso de la ciencia de datos en la industria aporta numerosas ventajas, tales como:
- Mejora en la gestión de los suministros, mediante el uso de los insumos en la cantidad adecuada;
- Prevención de errores, gracias al historial de datos disponible siempre que sea necesario;
- Mayor asertividad en el trabajo, debido al fácil acceso a los datos por parte de todo el equipo;
- Mejora y aseguramiento de la calidad de productos, experimentos y procesos, a través del monitoreo continuo de datos;
- Disminución de la repetición de trabajos, lo que resulta en procesos más rápidos;
- Toma de decisiones estratégicas, basadas en datos.
El impacto positivo va más allá de lo procedimental y también llega a la dinámica cultural y profesional. La necesidad de contar con profesionales capacitados para trabajar en las áreas de investigación y desarrollo, tecnología y ciencia de datos llevó a la creación de varios programas de especialización.
Un ejemplo de ello es el programa «Inova Talentos«, creado por el Instituto Euvaldo Lodi (IEL) en 2015, que incentiva proyectos de innovación en las industrias. Los aprobados tienen derecho a becas de desarrollo tecnológico, con el objetivo de desarrollar actividades de investigación, desarrollo e innovación (ID&I). Los beneficios de esta asociación incluyen la aceleración de los resultados dentro de la organización hasta por tres años.
Tecnología que conduce a la productividad y la innovación
Invertir en tecnología e innovación siempre es beneficioso. De acuerdo con el artículo «I&D, innovación y productividad en la industria brasileña» (2015), las empresas innovadoras tienen un nivel de productividad alrededor de un 30% superior al de las empresas no innovadoras. Esta cifra tiende a aumentar cuanto más intensivo en tecnología es el sector, lo que demuestra que la relación entre tecnología y productividad es cada vez más intrínseca.
Con esta conexión en mente, la tecnología ST-One actúa en la transformación de la industria a un nuevo nivel de productividad, mejorando su ciencia con cada nuevo desafío. Esto hace posible que la digitalización presente en diferentes sectores de la industria, incluida la investigación y el desarrollo, alcance la siguiente etapa de digitalización e inteligencia.